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Porque el Judo me debe tanto, y yo le debo más (Parte 1)

A veces sentisteis que una cosa por la cual es nimia cuando esta en tu vida, pero que si te falta se convierte en algo esencial, si algo por lo cual tu vida gira, para mi eso es el Judo, y lo echaba de menos gracias que en Freiburg lo tienen y la verdad es que muy bien. Pero este es la historia de ese gran nexo.

Bueno algo que no se le escapa a nadie que me conozca lo suficiente es que pase desde que casi nací (6 años), es precticando Judo, desde que me ponía en la cola de ir a clase los lunes, y el mejor momento del día, era cuando acaban las clases por la tarde y a eso de las 5 y media, si horario en el cual todo hijo de vecino estaría viendo O Xabarin Clube, pos yo me lo pasaba en el tatami de la escuela, con mi segundo padre para mi Amador Trillo. Pero gracias a eso, y que el fútbol no era lo mio porque al principio lo intente, pero el entrenador me llego un día para calarlo y ver que no era su hombre y bueno ni su sexto, ni su octavo, es que no es normal que se gritara como me gritaba simplemente porque era un poco garrulo con todo lo que fuese mas redondo que mi cabeza. Pero ahora echando la vista atrás, hasta a esa persona le debo permanecer en el judo, y tener el honor de vestir el judogui en cada entrenamiento.

Porque eso es así, yo cuando me pongo el judogui me olvido de todo, lo único que quiero sentir es que soy digno de llevar una prenda tan especial, que un don nadie como yo, pueda honrar a tan magnánima pieza que llevaron antes que yo mucha gente mas digna, con mi sudor y mi esfuerzo, porque caer caere, pero luchar… luchare como el que mas. Pero es que este pensamiento no me vino solo de practicarlo si fuese así, fijo que haría como toda mi generación de judokas que empezaron conmigo: Brais, El rubiales, Zape, Zeus, lo acabaría dejando… Porque es muy sacrificado, como todo buen deporte, la sangre se debe luchar.

Pero entonces que es lo que realmente me marco lo suficiente para no tener que dejarlo, pos bueno va a tener una explicación muy chorras, pero muy breixo yo aviso; todo comenzó con un restaurante que había al lado del parque donde mi abuela me llevaba a jugar, y hay tenían una recreativa, que tiraba con la placa CP1 de “la toda poderosa Capcom”, y un juego… el Street Fighter II y repito el Street Figther II. Pos nada imaginaos yo de aquellas debería tener unos 5 o 6 años, no lo recuerdo bien, pero lo que si recuerdo es que mis padres no me daban un chavo para poder gastar en la maquinita, decían que no era bueno para la ludopatia o algo así, pero mi abuela era otra historia sabéis no, las abuelas siempre se les gana fácilmente, y ella si que me daba los dineros necesarios para echar un partidica o dos. Y claro yo via ese Ryu, con ese cinta roja, con ese judogui cortado por las mangas y haciendo , para mi entender con esos años ondas vitales, y nada de hadonkes, vale se que puede sonar inculto pero pensarlo por un momento, yo era peque via a son goku por la tele, y decia joer un juego donde voy a aprender hacer ondas vitales, vaia locurooooooooooooooonnnnn, pos jugaba con Ryu siempre, pero claro yo era mas bien maliño y los grandes cracks me hachaban a patadas, pero no mi importaba si alguien llevaba a Ryu y lo manajaba bien, me encantaba ver los combates, y como eso no me lo podían prohibir ni mis padres, lo primero que hacia era ir hacia la maquina, y aunque no tuviese nadie jugando, simplemente para deleitarme con la repetición de los combates, y deleitarme con lo que mas tarde conocería como So-Ryu-Ken, o el Hapui o patada torbellino.

Pero es que eso no quedo hay, cuanto mas me enteraba de lo que era Ryu, mas quería ser él, un luchador, que tiene como única meta viajar por el mundo para encontrar rivales que le ayuden a mejorar, y digo mejorar, porque aunque no lo creáis, esto no se trata de ver quien es el mas fuerte, sino cuando entrenas, de ser capaz de superarte, y Ryu lo sabia, y si el lo sabia y el hacia eso, yo quería hacerlo también.

sabéis porque Ryu siempre que termina un combate se le mueve la cinta, porque el viento bendice su victoria

Y asi empezó mi amor por este deporte y otras artes marciales, por Ryu, por ese grande street fighter 2 que me prohibían mis padres, pero que yo llegaba a hurtadillas con mi abuela y les hacia el breakerdance, porque esto no acaba aquí… Porque mi amor por el Judo, esta ligado a mi historia a street fighter y esto continuara… para quien lo queira leer.

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  1. Maese Fangorn
    noviembre 1, 2010 en 11:09 am

    Joé, que entrada más emotiva. Y a mi que el judo me daba miedo los dos años que estuve… Yo nunca he conseguido que ninguna de las actividades extraescolares a las que me apunté me motivaran tanto.

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